El peso cubano solo comenzó a circular en Cuba en 1915, más de una década después de la proclamación oficial de la República, en 1902. Y si antes no existía el peso cubano, entonces ¿qué medios circulantes se empleaban en la Isla?
Dado que en Cuba, a diferencia de otros territorios colonizados como México o Santo Domingo, España nunca instaló una casa de moneda, fue necesario recurrir a las monedas labradas en aquellas y que llegaban a la Isla como parte de los famosos “situados”. Con este nombre se conocían los caudales monetarios que eran enviados regularmente a la Isla, principalmente desde el Virreinato de Nueva España (actual México). Este período coincidió con la proliferación en la circulación de las monedas macuquinas de plata. Sus formas toscas y la ausencia de cordoncillo rodeando la moneda, favorecieron prácticas ilegales consistentes en cercenar parte del metal que contenían. Estos problemas condujeron a la retirada y sustitución de la moneda macuquina por un nuevo tipo de moneda “de busto”, con las consiguientes pérdidas económicas para la población.

-Moneda macuquina de dos reales acuñada en Potosí (Bolivia) en 1702-
También circularon monedas labradas directamente en España, si bien no siempre de manera legal. Este fue el caso de la entrada clandestina de las famosas “pesetas sevillanas” en Cuba. Su retirada de la circulación tampoco transcurrió exenta de perjuicios para el ciudadano de a pie.
A mediados del siglo XIX, las autoridades españolas autorizaron la creación de bancos coloniales en la Isla con derecho para emitir papel moneda. Es así como, a partir de 1857, se lanzaron a la circulación los billetes emitidos por el Banco Español de La Habana, primero y su sucesor, el Banco Español de la Isla de Cuba, después. No obstante, las autoridades coloniales pronto usaron este signo monetario para retirar oro de la circulación con el que sufragar los gastos que ocasionaba la guerra contra los independentistas cubanos. La ingente cantidad de billetes emitidos en la década de 1870 motivaron su depreciación y la consiguiente pérdida de confianza de la población en el papel moneda. Esta no se recuperaría hasta sesenta años después con la entrada en la circulación de los “certificados plata”.

-Billete de un peso emitido en 1872 por el Banco Español de la Habana-
Durante la segunda mitad del siglo XIX, la Isla experimentó la entrada masiva en circulación de las monedas acuñadas por las “repúblicas disidentes”. Se conocían con ese nombre a las nacientes repúblicas americanas que habían conquistado la independencia de España. La crónica escasez de circulante en Cuba presentó un fuerte incentivo para la importación de estas monedas, lo cual incrementó significativamente los diferentes tipos de especies circulantes.

-Moneda mexicana de dos reales acuñada en 1868-
La situación en cuanto al oro circulante no era menos caótica. Históricamente las onzas de oro circulaban en la isla con un premio del 6,25% con respecto al valor que estas monedas tenían en la península. Esta situación provocó la entrada masiva del oro en Cuba, en detrimento de otras especies monetarias. Un ejemplo bien conocido fue el de los famosos centenes “Alfonsinos”, tan comunes en la circulación durante las últimas décadas del siglo XIX. Estas monedas españolas de veinticinco pesetas afluyeron a la isla en enormes cantidades debido al ya citado premio que aquí se les daba.

-Moneda española de veinticinco pesetas (centén) de 1885-
Pero este premio provocó que monedas de oro de otros países americanos y europeos también afluyeran a la Isla. El caso más conocido es quizás el de los “luises” y “napoleones” franceses. La circulación de estas monedas de oro de veinte francos fue autorizada en 1894 y desde ese momento circularon significativamente en Cuba.

-Moneda francesa de veinte francos (Luis) de 1815-
Para añadir aún más caos al circulante de la Isla, hay que recordar que desde 1850 el uso de las monedas norteamericanas en las transacciones cotidianas comenzó a ser cada vez más frecuente. Esta tendencia fue incrementándose hasta la ocupación militar en 1898, cuando el dólar comenzó a jugar “de facto” el papel de unidad monetaria de referencia en Cuba. Las autoridades españolas intentaron en vano frenar esta tendencia al no concedérsele al oro norteamericano la prima de la que disfrutaban el resto de las monedas de oro que circulaban en la Isla.

-Moneda de oro norteamericana de diez dólares (“águila”) acuñada en 1897-
A la circulación de todas estas monedas, pronto se añadieron billetes norteamericanos de distintos tipos, algunos de los cuales ni siquiera circulaban ya en aquel país. A esto habría que sumar los remedios “caseros” a los que se recurría ya desde el siglo XIX para solucionar problemas de escasez monetaria o de inexistencia de piezas fraccionarias de baja denominación. Nos referimos al uso de vales y fichas comerciales privadas, cuyo auge sobrevino en la primera década del siglo XX y fundamentalmente asociado al sector azucarero.

-Token de 1899 por valor de cincuenta centavos a nombre del Central San Antonio-
Este brevísimo resumen solo pretende darle al lector una somera idea de lo caótica que fue la circulación monetaria en la Isla hasta la primera década del siglo XX. Los ciudadanos recibían su salario en uno o varios tipos de monedas mientras que debían usar otras para pagar los alquileres o en dependencia de los productos que quisieran adquirir. Por último, los ahorros y el comercio internacional se realizaban en base al oro, principalmente norteamericano.
Para colmo de males estas monedas no tenían un precio fijo, sino que estos fluctuaban diariamente en función de incontables variables económicas. Esto motivó el auge de casas de cambio por toda la isla, que obtenían grandes beneficios a través de las comisiones que cobraban por cada transacción. Se calcula que en 1915 existieron tan solo en La Habana alrededor de 2800 casas de cambio.

-Grabado publicado en la prensa norteamericana de 1899 donde se recrea una casa de cambio ubicada en La Habana-
Esta penosa situación se mantuvo en Cuba hasta la aprobación el 29 de octubre de 1914 de la llamada Ley de Defensa Económica, la cual dispuso la creación de la moneda nacional. En efecto, el peso nacional surgido de aquella ley comenzó a circular a mediados de 1915. A partir de ese momento se convirtió, junto al dólar norteamericano, en la única moneda autorizada a circular en Cuba. Pero esa es otra historia….
Por: Roberto Menchaca García