Esta semana es noticia el anuncio de la naviera china Sea Legend acerca de una inédita ruta comercial por el Ártico para unir los puertos de Europa y Asia. Según reciente reporte de El Economista, dicho servicio planea bordear la costa norte de Rusia en su trayecto entre Ningbo, en la costa este de China, y Felixstowe, en el Reino Unido. La acción reducirá el tiempo del viaje de unos 40 días a cerca de la mitad, dependiendo de las condiciones del océano glacial.
Como carta de presentación, el proyecto promete unir los puertos asiáticos con Europa en apenas 20 días, evitar el paso de los barcos por zonas complicadas, como el mar Rojo, además de convertirse en expresión de cómo el cambio climático tributa al manejo de rutas boreales codiciadas.
Años atrás, existieron experiencias de países cercanos al Ártico, los cuales se aventuraron en travesías por este espacio durante el verano, conforme la capa de hielo disminuía por el calentamiento del planeta.
Entretanto, Sea Legend ha dado un paso más osado, al lanzar la primera ruta comercial estable entre este mes de agosto y octubre, con una periodicidad semanal, bajo el citado título: “Ruta de la Seda Glacial".
La construcción de navíos rompehielos se ha disparado en los últimos tiempos, hasta superar los 160 barcos por año, develan estudios del Financial Times. Rusia se ha covertido, por consenso, en la superpotencia ártica, al contar con múltiples buques con reactores nucleares, capaces de operar en las condiciones más adversas. La crisis naviera de Estados Unidos ha llevado a encargar a Finlandia nuevos buques con los que hacer frente a esta competencia.
El propio medio El Economista describe que la presión política no termina ahí, pues bajo el hielo ártico se cree que existen enormes depósitos de hidrocarburos y materias primas, los cuales podrían desde este instante ser explotados. Por ese camino, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha exigido varias veces la venta de Groenlandia a Washington y ha amenazado con lanzar una invasión a la isla danesa.
También el presidente estadounidense ha querido anexionarse Canadá como el estado 51 de la Unión, hecho que ha enfurecido a la opinión pública del país vecino.
Mientras se concreta la presión de Washington a sus aliados, China y Rusia consolidan estas rutas comerciales que provengan de los puertos asiáticos y atraviesen las costas siberianas. Con esto se evitan los cuellos de botella como el mar Rojo o el estrecho de Malaca, a la vez que se reducen los tiempos y costes de los viajes.
La presente ruta alistada por Sea Legend estará supeditada a Roastom, la compañía nacional rusa que diseña los corredores del ártico y determina las condiciones para navegar. La naviera china no es la primera empresa que ha mostrado interés en el Ártico, por lo que si triunfa, es previsible ver futuros buques europeos, canadienses o estadounidenses circulando por la zona glacial.
(Con información de EL ECONOMISTA)