Historias de vida 5 min lectura Por Redacción Banco Central de Cuba Fuente: Banco Central de Cuba

Tamara Hernández: confiabilidad, respeto, compañerismo.

En el año del aniversario 30 del nacimiento de Banco Metropolitano, seguimos rastreando historias de vida que ilustren la vocación de servicio, autosuperación y esfuerzo de los bancarios cubanos. Tamara ha sostenido con orgullo tales valores dentro del sector durante su extenso periplo.

Tamara Hernández: confiabilidad, respeto, compañerismo.

Quien se topa con la sonrisa siempre abierta de Tamara, su vibra juvenil e inquieta, la energía desbordante, difícilmente vaticine que lleva a sus espaldas más de cuatro décadas (42 años para ser exactos) dentro del Sistema Bancario y Financiero cubano, en una de las especialidades de mayor exigencia y complejidad como resulta la Contabilidad.

 

Su orgullo y destino, según nos confiesa, ha sido convertirse en una de las caras más visibles de su departamento, por la interacción constante con prácticamente todos los espacios de la entidad y con la mayoría de nuestra fuerza laboral: una circunstancia quizá resultado de su trabajo desde hace mucho tiempo supervisando los medios básicos de Metropolitano.

 

Podría decirse que su sello constituye la magia para comunicarse, la lozanía y ese estado particular del espíritu capaz de convencernos minuto a minuto de que todo es posible, sin importar los obstáculos.

 

Y es que su propia hoja de vida atestigua tal convicción, desde el mismísimo despegue dentro de la actividad bancaria en su temprana juventud.

 

"Empecé a los 17 años gracias a un curso que estaba pasando de mecanógrafa por la Federación de Mujeres Cubanas. Fue eso lo que me abrió las puertas del banco en 1984. Me presenté en una sucursal de Montserrate y San José, aún sin haber terminado mis estudios, a partir de una convocatoria y por la sugerencia de algunas compañeras de clase que ya estaban vinculadas a la actividad bancaria. Fue entonces que llegué ante Jorge Sierra, contador principal, quien me hizo el contrato ese mismo día."

 

-¡Ay mi negrita! me caíste bien desde el momento que entraste por la puerta: le confesaría poco después, cuando Tamara empezara sus trajines por los pasillos de aquella sucursal, siempre con el horizonte de aprender más.

 

"Si entrabas al banco lo primero que veías era a mí. Yo trabajaba con Sierra y con todos los departamentos porque le mecanografiaba a todo el mundo. Allí aprendí mucho, mucho."

 

Esto último lo puso en práctica cada segundo. En pocos meses ya pasaba un curso de oficinista...

 

"...mecanografiaba, hacía cartas, informes para el director. Era la etapa que el banco no estaba automatizado y este tipo de trabajo era fundamental."

Tamara Contabilidad Metro

Luego llegaría el paso que perfilaría de forma definitiva su labor dentro del banco: el Técnico Medio en Contabilidad, en la entonces Manzana de Gómez, aunque con Tamara cualquier proceso o etapa correría kilómetros por delante de lo convencional.

 

"Por supuesto que llevaba a la par estudio y trabajo. En ese periodo de mi carrera aquella sucursal se traslada para O'Reilly y Compostela (La Habana Vieja) donde hago mi incursión en el departamento de Industria del Consumo."

 

Hacia 1988, entretanto, la vida laboral de Tamara daría un nuevo giro: empiezan a convocar para la Construcción a través del sindicato, la administración y le llegan varios correos para pedirle que se sume a la microbrigada.

 

"Yo vivía en La Habana Vieja con mi mamá y hermanos y eso era una oportunidad. Tenía apenas 22 años y seguía estudiando mi Técnico Medio. Lo terminé con notas altas, pero seguí en la Micro. Era la más joven, siendo del banco. Trabajaba a pie de obra, en Atención al hombre. Iba al comedor, traía el almuerzo, lo repartía. Luego me proponen trabajar en las oficinas, la parte de personal, ayudando a hacer nóminas. Así seguí alternando: en la microbrigada aprendí a dar fino y poner pisos, rodapies. En algunos apartamentos daba resano y fino hasta en los techos. Era una mezcla de Construcción con escuela hasta que me gradué. A la Construcción terminé dedicándole exactamente diez años."

 

Para el inicio de los 2000 viene la consolidación de Tamara en la actividad que justo hoy ocupa. Por esos años acontece la restructuración de Metropolitano a partir, esencialmente, de su absorción de múltiples sucursales del Banco de Crédito y Comercio, en una de las cuales radicaba Tamara.

 

"Para ese momento ya había acumulado experiencia confeccionando lo que llamamos el Mayor (registro de todos los asientos y movimientos contables de cada jornada). También había trabajado el Archivo, cuentas de saneamiento, partidas pendientes, entre otros procesos de la Contabilidad pura, cuando me proponen hacer levantamientos de los medios básicos en toda la Oficina Central. Empezamos por la sede en Desagüe y Almendares, y luego nos concentramos en Compostela. Aquello era una locura, pero avanzó. Empecé a conocer entonces al personal."

 

"Llevar los medios básicos de Contabilidad te convierten en algo así como los ojos del departamento. Soy la que se mueve en la base; veo todos los movimientos y soy la que traslado la información de lo que acontece."

Tamara Contabilidad Metro

Por demás, Tamara reconoce en cada instante de su hoja de ruta el apoyo indiscutible de sus compañeros, una marca que considera consustancial a nuestro sector y actividad.

 

"Aquí todos somos muy unidos. Hay personal separado espacialmente entre esta sede y Desagüe y Almendares, por ejemplo, pero incluso si no se da un cierre en tiempo por cualquier motivo, enseguida estamos conectados, buscando como mantener el flujo del trabajo aún en la distancia. Siempre hay una buena comunicación entre nosotros."

 

"La atención del banco y nuestro sindicato ha estado siempre presente. Cuando salí embarazada y estuve con anemia o hace poco, en 2019, al tener al que era mi esposo en situación muy delicada en el hospital. Nunca dejaron de venir a verme y hacerme sentir acompañada."

Tamara Contabilidad Metro

"Metropolitano ha significado mucho en mi historia de vida, porque he aprendido aquí el sentido de pertenencia, el sentido de confiabilidad, de respeto, de compañerismo..."

 

"Ha exigido dosis altas de sacrificio como trabajador y sacrificar tiempo con la familia. Pero es un vínculo que se consolida con el esfuerzo, a granitos de arena, todos los días.

 

He permanecido en BANMET porque siempre aprendes algo nuevo, porque además entiendo la alta responsabilidad que lleva mi profesión y por la posibilidad, desde mi área, de interactuar con tantos trabajadores. Cada nueva opción de superación que aparece es una invitación a quedarte y por eso he estado y estaré."

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