Este artículo analiza las semejanzas y diferencias entre el inglés y el español, destacando cómo estas repercuten en la enseñanza del inglés a los hablantes nativos del español. Se abordan aspectos fonéticos, gramaticales, léxicos y pragmáticos, incluyendo el uso de pronombres, los verbos ser y estar, los adverbios, las preposiciones, las conjunciones, las formas no personales del verbo y las estructuras oracionales. Asimismo, se expone la importancia del inglés como lengua internacional y se contextualiza su enseñanza en el Centro Nacional de Superación Bancaria, donde se imparten los cursos de Inglés Básico, Inglés Práctica Oral e Inglés de Negocios. El presente trabajo se deriva de los resultados del proyecto de investigación "Errores frecuentes en la adquisición del inglés por estudiantes hispanohablantes: diagnóstico y estrategias de corrección", en el cual se aplicaron instrumentos evaluativos a estudiantes matriculados en dichos cursos, lo que permitió identificar las principales dificultades lingüísticas y fundamentar las recomendaciones metodológicas. Finalmente, se reflexiona sobre el papel de los estudiantes del Sistema Bancario Cubano y se presentan recomendaciones metodológicas para optimizar el aprendizaje en contextos hispanohablantes.
Palabras clave: inglés, español, enseñanza de lenguas, lingüística contrastiva, sistema bancario cubano.
La enseñanza del idioma inglés en la actualidad constituye una necesidad estratégica en múltiples ámbitos. Para algunos autores como Krashen (1982), el inglés se ha consolidado como lengua franca global, utilizada en la comunicación internacional, en la producción científica y tecnológica, en los negocios y en el acceso a información de calidad. Según Ellis (2008), dominar el inglés no solo abre oportunidades laborales y educativas, sino que también facilita la participación en comunidades globales de conocimiento. Factores como la edad, la motivación y el tipo de instrucción inciden significativamente en el ritmo y el éxito del aprendizaje (Lightbown & Spada, 2013), por lo que el diseño de los cursos debe considerar estas variables para optimizar los resultados. Asimismo, los principios generales del aprendizaje de lenguas, sintetizados por Brown (2007), ofrecen un marco para entender los procesos cognitivos y afectivos que intervienen en el aula.
En el contexto cubano, esta necesidad se hace aún más evidente en sectores estratégicos como el bancario, donde los estudiantes y profesionales deben interactuar con documentos, clientes y sistemas que en gran medida se encuentran en inglés. La formación en este idioma se convierte, por tanto, en una herramienta indispensable para la eficiencia y la competitividad del sistema financiero nacional. La política lingüística del país, aunque no explícitamente declarada como bilingüe, reconoce el valor instrumental del inglés para el desarrollo científico-técnico y la inserción internacional, lo que ha motivado su inclusión prioritaria en los planes de formación de los trabajadores del sector. En este sentido, el enfoque comunicativo y el desarrollo de la competencia pragmática, como señalan Canale y Swain (1980), resultan esenciales para que los profesionales bancarios puedan interactuar eficazmente en contextos multiculturales.
El presente artículo se deriva de los resultados del proyecto de investigación "Errores frecuentes en la adquisición del inglés por estudiantes hispanohablantes: diagnóstico y estrategias de corrección", desarrollado en el Centro Nacional de Superación Bancaria, en el cual participaron tres profesores especialistas en lengua inglesa y un especialista en lengua española. En el marco de este proyecto, se aplicaron instrumentos evaluativos (pruebas diagnósticas, cuestionarios y entrevistas) a estudiantes matriculados en los cursos de Inglés Básico, Inglés Práctica Oral e Inglés de Negocios. Dichos instrumentos permitieron identificar patrones de error recurrentes y necesidades comunicativas específicas, lo que constituye la base empírica del análisis contrastivo que aquí se presenta y fundamenta las estrategias metodológicas propuestas.
El inglés se ha convertido en la lengua internacional por excelencia. Como señala Crystal (2003), es el idioma predominante en la investigación científica, la diplomacia, la economía global y la cultura popular. Su enseñanza en los sistemas educativos responde a la necesidad de preparar a los estudiantes para desenvolverse en un mundo interconectado. Desde la perspectiva metodológica, Richards y Rodgers (2014) han sistematizado los diferentes enfoques y métodos que han marcado la evolución de la didáctica de lenguas, desde el método gramatical-traductor hasta los actuales enfoques comunicativos y basados en tareas, lo que proporciona un marco de referencia para seleccionar las estrategias más adecuadas según el contexto y los objetivos de aprendizaje.
Diversos estudios han señalado que el aprendizaje del inglés favorece el desarrollo de habilidades cognitivas como la memoria, la atención y el pensamiento crítico, además de potenciar la capacidad de interactuar en contextos multiculturales (Krashen, 1982; Ellis, 2008). En América Latina, la enseñanza de este idioma se ha convertido en una prioridad en los niveles medio y superior, ya que se reconoce su papel en la formación integral de los estudiantes y en la preparación para la vida universitaria y profesional. Autores como Gass y Selinker (2008) han sintetizado los principales hallazgos en el campo de la adquisición de segundas lenguas, destacando la importancia de la transferencia lingüística, el papel de la interlengua y los procesos cognitivos que subyacen al aprendizaje.
El aprendizaje del inglés por parte de hispanohablantes presenta ventajas derivadas de ciertas semejanzas estructurales, pero también desafíos significativos debido a diferencias fonéticas, gramaticales y pragmáticas. Comprender estas similitudes y divergencias permite diseñar estrategias pedagógicas más efectivas y reducir la interferencia negativa entre lenguas, fenómeno ampliamente documentado por la lingüística contrastiva desde los trabajos pioneros de Lado (1957) hasta las aproximaciones más recientes de Odlin (1989) y Ellis (2008).
Semejanzas entre el inglés y el español
El inglés y el español comparten ciertas características que facilitan el aprendizaje. Para Valenzuela (2005), la existencia de cognados léxicos derivados del latín, como animal/animal o family/familia, permite una rápida asociación de significados. Ambos idiomas también comparten un orden oracional básico sujeto--verbo--objeto en las oraciones simples, lo que proporciona una base sintáctica común. Además, el sistema de tiempos verbales, aunque con diferencias notables, presenta analogías en la distinción entre pasado, presente y futuro, lo que ayuda a los estudiantes a establecer correspondencias iniciales.
Diferencias fundamentales y sus implicaciones didácticas
Sin embargo, las diferencias son más profundas y constituyen los principales retos en la enseñanza. Swan y Smith (2001) señalan que los hispanohablantes tienden a omitir los pronombres en inglés por influencia del español, ya que en este último la desinencia verbal suele ser suficiente para identificar el sujeto. Odlin (1989) explica que la falta de distinción entre ser y estar genera confusión semántica, pues el verbo to be agrupa ambos significados. Valenzuela (2005) añade que los adverbios y preposiciones presentan irregularidades que requieren enseñanza explícita, especialmente en colocaciones fijas y usos idiomáticos. Ellis (2008) subraya que las formas no personales del verbo, especialmente el gerundio, se usan en inglés en contextos donde el español emplea el infinitivo, como en I like swimming frente a Me gusta nadar. Finalmente, Swan y Smith (2001) destacan que el orden oracional rígido del inglés (sujeto-verbo-objeto) contrasta con la flexibilidad del español, que permite alteraciones por razones enfáticas o estilísticas.
Aspectos fonéticos y prosódicos: un desafío silencioso
Uno de los campos donde las diferencias resultan más notorias es el de la fonética. El español posee un sistema vocálico de cinco fonemas, mientras que el inglés cuenta con más de una docena, incluyendo vocales largas, cortas y diptongos que no existen en nuestra lengua. Asimismo, consonantes como las fricativas interdentales /θ/ (como en think) y /ð/ (como en this), o la fricativa postalveolar /ʃ/ (como en ship), son totalmente ajenas al inventario fonológico del español y provocan errores de pronunciación que pueden afectar la inteligibilidad. A ello se suma el ritmo acentual del inglés, de tipo acentual (stress-timed), frente al ritmo silábico del español, lo que genera dificultades para reconocer palabras en la cadena hablada y para producir un flujo natural. Por tanto, el entrenamiento fonético sistemático debe ser un pilar en la enseñanza, especialmente en los niveles de práctica oral. Harmer (2007) enfatiza la importancia de la pronunciación y la entonación como componentes esenciales de la competencia comunicativa, y sugiere actividades como el shadowing y la repetición coral para mejorar la percepción y producción de los sonidos del inglés.
Aspectos pragmáticos y socioculturales en la comunicación bancaria
Más allá de la gramática y la fonética, las diferencias pragmáticas influyen decisivamente en la efectividad comunicativa. En el ámbito bancario y financiero, los actos de habla como solicitar información, hacer reclamos, negociar condiciones o expresar cortesía varían sustancialmente entre ambas culturas. Mientras que el español tiende a usar fórmulas de cortesía más extensas y un trato más personalizado, el inglés comercial suele ser más directo, conciso y orientado a la eficiencia. Por ejemplo, una solicitud formal en inglés se expresa con I would like to request... o Could you please..., mientras que en español se puede decir Le ruego que... o Me permito solicitarle... con un nivel de formalidad que no siempre tiene un equivalente exacto. Estas diferencias, si no se abordan explícitamente, pueden generar malentendidos o percepciones de descortesía en las interacciones con clientes y socios extranjeros. Por ello, los cursos de Inglés de Negocios deben incorporar contenidos pragmáticos que preparen a los estudiantes para manejar estas sutilezas. En este contexto, la propuesta de Cummins (2000) sobre la interdependencia lingüística y el desarrollo de la competencia comunicativa intercultural resulta particularmente relevante, ya que subraya la necesidad de que los aprendices no solo dominen la gramática, sino también las normas socioculturales que rigen el uso de la lengua en diferentes situaciones.
La enseñanza del inglés en el Centro Nacional de Superación Bancaria
La enseñanza del inglés en el ámbito bancario y financiero requiere una adaptación específica de los contenidos lingüísticos a las necesidades profesionales. Los cursos impartidos en el Centro Nacional de Superación Bancaria —Inglés Básico, Inglés Práctica Oral e Inglés de Negocios— constituyen un ejemplo claro de cómo las semejanzas y diferencias entre inglés y español repercuten en la formación de los estudiantes y en su desempeño laboral. La caracterización de estos cursos se nutre de los hallazgos obtenidos en el proyecto "Errores frecuentes en la adquisición del inglés por estudiantes hispanohablantes: diagnóstico y estrategias de corrección", donde la aplicación de instrumentos evaluativos por parte de los especialistas en inglés reveló que las dificultades más frecuentes se concentran en el uso de pronombres, la distinción entre ser/estar, la pronunciación de fonemas inexistentes y la estructura de las preguntas y negaciones. Estos resultados confirman y matizan las observaciones de los autores referenciados en el contexto específico de los profesionales bancarios cubanos. Las técnicas y principios sugeridos por Larsen-Freeman y Anderson (2011) para la enseñanza de lenguas, como el uso de tareas auténticas y el aprendizaje cooperativo, han sido incorporados en el diseño de estos cursos para fomentar una participación más activa y significativa.
En el curso de Inglés Básico, los estudiantes del sistema bancario cubano adquieren las estructuras esenciales para comprender documentos, sistemas informáticos y manuales técnicos que suelen estar redactados en inglés. Como señalan Martínez Linares y Valdés Marín (2017), este nivel inicial es clave para superar las interferencias más comunes y sentar las bases de un aprendizaje sólido. Los instrumentos aplicados en el proyecto evidenciaron que los errores más frecuentes en esta etapa están relacionados con la omisión del sujeto y el uso incorrecto de los tiempos verbales, lo que refuerza la necesidad de un enfoque contrastivo desde el inicio.
Por su parte, en el curso de Inglés Práctica Oral, la propuesta de Gómez, Acosta-Padrón y Hernández (2016) sobre una didáctica interactiva se convierte en un recurso fundamental que prioriza la comunicación efectiva. Los estudiantes aprenden a interactuar en escenarios simulados de atención a clientes extranjeros, participar en reuniones internacionales de forma virtual y manejar situaciones de atención al público en inglés, lo que les permite desarrollar confianza y fluidez. Las pruebas de pronunciación y las grabaciones de interacciones realizadas durante el proyecto permitieron detectar que la entonación y el ritmo son aspectos que requieren un trabajo sistemático, más allá de la corrección de fonemas aislados. La práctica docente, como señala Harmer (2007), debe equilibrar la fluidez y la precisión, ofreciendo oportunidades para la comunicación espontánea sin descuidar la corrección de errores.
En el curso de Inglés de Negocios, la visión de Beldarraín Jiménez (1996) sobre la necesidad de internacionalización se hace evidente. El aprendizaje se orienta hacia la redacción de informes, contratos y correos electrónicos, así como la participación en negociaciones internacionales. Para los estudiantes del sistema bancario cubano, este curso representa una herramienta estratégica que les permite integrarse en procesos financieros globales, comprender regulaciones internacionales y establecer relaciones de cooperación con instituciones extranjeras. Los cuestionarios aplicados en el proyecto revelaron que los estudiantes valoran especialmente el trabajo con géneros discursivos auténticos, como estados financieros o cartas de crédito, y que las mayores dificultades se presentan en el uso de preposiciones y en la estructura de las oraciones condicionales y subordinadas.
Implicaciones para el aprendizaje autónomo y el uso de recursos tecnológicos
El proyecto también indagó sobre las estrategias de aprendizaje que los estudiantes emplean fuera del aula. Se observó que muchos recurren a aplicaciones móviles, videos y plataformas en línea, pero sin un acompañamiento metodológico que les permita aprovecharlas al máximo. Por ello, se recomienda diseñar materiales complementarios que integren ejercicios interactivos de pronunciación, gramática y vocabulario específico del sector financiero, así como guías para el autoaprendizaje basadas en los errores más comunes detectados. El uso de corpus lingüísticos y de herramientas de análisis de errores asistido por ordenador puede ser de gran utilidad para personalizar el seguimiento de cada estudiante. Brown (2007) insiste en la importancia de fomentar la autonomía del aprendiz y la autorregulación, lo que implica enseñar a los estudiantes a establecer metas, monitorear su progreso y evaluar su propio desempeño.
Recomendaciones metodológicas
A partir del análisis contrastivo y de los resultados del proyecto, se formulan las siguientes recomendaciones para optimizar la enseñanza del inglés a hispanohablantes, especialmente en el contexto bancario cubano:
1. Enfoque contrastivo en la enseñanza
Los docentes deben presentar comparaciones explícitas entre estructuras del inglés y del español. Este enfoque ayuda a identificar las diferencias más relevantes y a evitar la transferencia negativa de su lengua materna. Se sugiere elaborar tablas comparativas que los estudiantes puedan consultar como referencia rápida.
2. Entrenamiento fonético sistemático
La pronunciación de fonemas inexistentes en español, como /θ/ o /ʃ/, debe trabajarse mediante grabaciones, repeticiones y técnicas de shadowing. Asimismo, se recomienda practicar el ritmo y la entonación con materiales auténticos (discursos, noticias, entrevistas) para mejorar la comprensión oral y la fluidez. Esto permitirá a los estudiantes del sistema bancario comunicarse con mayor claridad en contextos internacionales.
3. Uso obligatorio de pronombres en inglés
Se deben diseñar ejercicios de traducción inversa y juegos de roles que obliguen a los estudiantes a emplear pronombres explícitos, evitando así uno de los errores más frecuentes derivados de la influencia del español.
4. Distinción entre ser/estar y to be
Los docentes pueden utilizar mapas conceptuales y actividades de clasificación de oraciones para que los estudiantes comprendan cuándo se trata de características permanentes y cuándo de estados temporales. Es útil incluir ejemplos del ámbito bancario, como The manager is strict (característica) frente a The manager is busy (estado).
5. Adverbios y preposiciones en contexto
La enseñanza debe incluir talleres prácticos que muestren la colocación de adverbios en la oración y el uso de preposiciones en situaciones reales del ámbito bancario, como la atención a clientes o la redacción de informes. Se recomienda trabajar con frases hechas y colocaciones frecuentes.
6. Conjunciones y estructuras oracionales
Es recomendable comenzar con oraciones simples y avanzar hacia estructuras subordinadas más complejas, enfatizando el orden fijo sujeto--verbo--objeto en inglés y el uso de auxiliares en preguntas y negaciones. La práctica con ejercicios de transformación de oraciones del español al inglés resulta muy efectiva.
7. Formas no personales del verbo
Se deben trabajar ejemplos contrastivos que muestren las diferencias entre el infinitivo en español y el gerundio en inglés, especialmente en expresiones frecuentes del ámbito financiero y empresarial, como avoid making mistakes frente a evitar cometer errores.
8. Aplicación práctica en el sistema bancario cubano
Los cursos de Inglés Básico, Práctica Oral e Inglés de Negocios deben vincular los contenidos lingüísticos con situaciones reales del sector bancario. Esto incluye la lectura de documentos técnicos, la atención a clientes extranjeros y la participación en negociaciones internacionales. Se sugiere la creación de un banco de casos y simulaciones específicas.
9. Evaluación formativa y retroalimentación constante
La evaluación debe centrarse en detectar patrones de error y ofrecer retroalimentación inmediata. Esto permitirá a los estudiantes corregir sus dificultades y avanzar hacia un dominio más sólido del idioma. Se recomienda el uso de portafolios y autoevaluaciones guiadas.
10. Fomento del aprendizaje autónomo con apoyo tecnológico
Se deben proporcionar recursos digitales seleccionados y estrategias para que los estudiantes continúen su práctica fuera del aula, aprovechando aplicaciones, podcasts y plataformas de intercambio lingüístico, siempre con orientación sobre su uso efectivo.
El contraste entre inglés y español ofrece tanto oportunidades como retos en la enseñanza. Para algunos autores, las semejanzas facilitan la adquisición inicial, mientras que las diferencias requieren estrategias específicas para evitar interferencias negativas. Una metodología que combine análisis contrastivo, práctica comunicativa, entrenamiento fonético y atención a los aspectos pragmáticos resulta clave para optimizar el aprendizaje del inglés en estudiantes hispanohablantes.
En el caso de los estudiantes del Sistema Bancario Cubano, el aprendizaje del inglés adquiere una relevancia especial. No se trata únicamente de dominar una lengua extranjera, sino de contar con una herramienta que les permita acceder a información financiera internacional, interactuar con clientes y socios extranjeros, y participar en procesos de modernización del sistema bancario nacional. La diferenciación de cursos en Inglés Básico, Práctica Oral e Inglés de Negocios asegura que los estudiantes no solo aprendan un idioma, sino que lo utilicen de manera efectiva en su vida académica y profesional, contribuyendo al fortalecimiento del sistema financiero cubano en un entorno globalizado.
Los resultados del proyecto de investigación "Errores frecuentes en la adquisición del inglés por estudiantes hispanohablantes: diagnóstico y estrategias de corrección" avalan la pertinencia de las estrategias aquí propuestas y reafirman la necesidad de seguir profundizando en el estudio contrastivo para perfeccionar la enseñanza del inglés en contextos profesionales específicos. La participación de especialistas en ambas lenguas ha permitido una visión más completa y matizada de las dificultades, así como el diseño de soluciones más ajustadas a la realidad de los alumnos. Futuras líneas de trabajo podrían explorar el impacto de estas recomendaciones en el rendimiento comunicativo real de los estudiantes en su entorno laboral, así como la incorporación de herramientas de inteligencia artificial para el diagnóstico y la práctica personalizada.
Autores: Colectivo de Profesores de Idioma Inglés del Centro Nacional de Superación Bancaraia (CNSB).
Se consultaron importantes fuentes y referencias nacionales e internacionales.