Antes de la Revolución, el circulante cubano tuvo características que resultan significativas e interesantes.
El primer sistema monetario propiamente cubano, aparece a raíz de la Ley del 29 de octubre de 1914 emitida bajo el gobierno de Mario García Menocal. Curiosamente, no incluyó billetes, sólo monedas metálicas de las cuales hablaremos a continuación, pero antes, un poquito de historia.
Hubo un intento previo de crear circulante supuestamente cubano bajo el patrocinio del llamado “National Bank of Cuba” que de cubano no tenía ni el nombre en español. Era una sucursal del “North American Trust Company” que, de más está decirlo, era una entidad de capital privado y de nacionalidad más que evidente.
Ocurrió en 1904 y emitieron billetes en cuatro denominaciones: $1.00, $2.00, $5.00 y $ 10.00, con los retratos correspondientes a Domingo Méndez Capote, presidente del Senado; el eterno Generalísimo Máximo Gómez; José García, Secretario de Hacienda y Tomás Estrada Palma como Presidente de la República. (ver anexo)
La Cámara de Representantes niega la autorización de emisión al supuesto BNC, y en consecuencia los billetes mencionados fueron retirados de la circulación.
Nos manteníamos sin monetaria propia y ello se enlaza con la lucha del naciente proletariado cubano, en particular, uno de los sectores más significativos… los tabaqueros.
Debemos recordar que en Cuba, recién salida del dominio español circulaban monedas españolas, en menor medida francesas y entraba con fuerza el dólar norteamericano como consecuencia de la neo colonización, impuesta a Cuba desde la intervención norteamericana en la Guerra de Independencia y la imposición en 1901 de la tristemente célebre Enmienda Platt, que encadenaba al país a los intereses de la potencia del norte.Esta multiplicidad se convirtió en causa de una huelga altamente significativa, la llamada “Huelga de la Moneda”
Comenzó el 20 de febrero de 1907entre los tabaqueros de la fábrica “Hijos de Cabañas y Carvajal” filial de la “Havana Comercial Company” con el objetivo de obtener su salario en moneda norteamericana, lo que dado el valor superior de ésta en relación al resto de las que circulaban en el país, representaría un aumento relativo del 10% en su salario.
La demanda fue pronto asumida por otros tabaqueros y la clase obrera en general, convirtiéndose en precedente de las luchas obreras que vendrían a posteriori y fortaleciendo el carácter de clase.
Después de 145 días, el 19 de junio, triunfa la huelga, por la posición inclaudicable de sus ejecutores, y (no olvidar que estamos en el período de la segunda intervención norteamericana) con la abstención del gobernador Charles Magoon, que no apoya al “gobierno” cosa que se explica porque el pago en moneda norteamericana convenía a los intereses de EEUU, consolidando la dominación económica, amén de la política e incluso militar que ya poseían.
Pero bien, llegamos al año 1914, en que surge, como mencionamos, el primer sistema monetario propiamente cubano.
No incluye billetes, sólo monedas acuñadas bajo el patrón monetario “oro puro”* con antecedentes en Inglaterra desde 1816, Portugal 1854, Alemania 1871, España 1878 y EEUU en 1900.
Se crean dos unidades monetarias base.
-El peso oro, con un “bruto”** de 1,6718g y “fino”** de 1,5046g
-El peso plata, con bruto de 26,7295g y fino de 24,05655, equivalente al dólar plata norteamericano, que por supuesto, continuó circulando al menos durante un tiempo.
-El peso oro tuvo como múltiplos, la moneda de $2.oo,*** $4.oo, $5.oo, $10.oo y $20.oo.
-El peso plata con submúltiplos de $0.40, $0.20, $00.5, $00.2 y $00.1.
Al peso oro se le asignó fuerza liberatoria ilimitada (podía cubrir cualquier volumen de deuda) y al peso plata y submúltiplos, fuerza liberatoria limitada; sólo eran de obligatoria aceptación para cubrir deudas de $10.oo o el 8% de deudas mayores.
La acuñación de monedas de oro resultó ilimitada, mientras que la de plata se reguló en 12.000.000 de pesos. Las monedas de oro fueron desmonetizadas por Decreto Ley del 22 de mayo de 1934, aunque se mantiene el patrón oro ideal de valor, con un bruto de 0.987 y un fino de 0.8886
Por cierto, la elección de la moneda de $0.40 y $0.20 estaba relacionada con las monedas españolas de una y dos pesetas, a cuya nomenclatura el pueblo estaba acostumbrado.
Las monedas de cinco, dos y un centavo, acuñadas en cupro/nikel, sólo tenían fuerza liberatoria hasta un peso.
Resulta que, aunque nuestro sistema no tenía billetes, se aceptó el dólar en papel, incluso con fuerza liberatoria ilimitada que no poseía en los propios EEUU.
Anexo:
Imágenes de los billetes emitidos por el “National Bank of Cuba” y retirados de la circulación por improcedencia del emisor.

**Bruto y fino: refieren el peso total de la moneda y el contenido en metal precioso de la moneda.
***Las monedas de $1.oo y de $2.00 eran tan pequeñas que eran fácilmente extraviables. Sus diámetros eran de 14.70mm y 16.40mm respectivamente, siendo el de la moneda de 1 centavo, 16.76mm, además de mayor espesor.
(Continuará…)
Compilador: Bernabé Omar Lugones. Profesor Principal del Centro Nacional de Superación Bancaria (Banco Central de Cuba).