Acontecer bancario 7 min lectura Por Redacción Banco Central de Cuba Fuente: Banco Central de Cuba

¿Los billetes cubanos nuevos causan más inflación?

Especialista de la Dirección de Estudios Económicos del BCC, nos acerca al tema del alcance de las recientes denominaciones de billetes cubanos dentro del panorama económico actual.

¿Los billetes cubanos nuevos causan más inflación?

Recientemente el Banco Central de Cuba (BCC) puso en circulación nuevas especies monetarias de alta denominación, 2000 y 5000 pesos cubanos. La reacción inicial de muchas personas ha sido de alarma. ¿Acaso que haya más billetes dando vueltas en la calle no significa perpetuar el incremento de precios? 

La asociación de más billetes = más dinero = precios más altos es una intuición razonable, pero incompleta. Durante décadas, la teoría monetaria más popular, el monetarismo (y, de alguna manera, también los marxistas), ha explicado la inflación precisamente como el resultado de demasiado dinero persiguiendo muy pocos bienes. Pero esta explicación, aunque útil en términos generales, omite algo fundamental: no todo lo que llamamos 'dinero' tiene la misma naturaleza, ni el mismo origen. Entender por qué requiere entender qué conocemos como dinero y cómo se crea en la práctica.

 

¿Qué es el dinero y cuántas formas tiene?

Antes de analizar si los billetes nuevos son o no inflacionarios, conviene tener claro qué es el dinero. Para que algo sea considerado dinero, debe cumplir con tres funciones básicas:

* Unidad de cuenta: sirve para fijar y comparar precios. Es la 'regla' con la que medimos el valor de las cosas.

* Medio de pago: permite realizar transacciones, tanto en efectivo (billetes y monedas) como mediante saldos en cuentas bancarias.

* Instrumento de ahorro: permite guardar valor para el futuro, siendo la base del crédito y la inversión.

 

Acá me centraré en la segunda función: el dinero como medio de pago. Aquí está la clave que muchas personas pasan por alto: el medio de pago puede tomar dos formas muy distintas. La primera es el efectivo, es decir, los billetes y monedas físicas que todos conocemos. La segunda son los saldos bancarios, que son anotaciones digitales en las cuentas de los bancos. Ambas formas tienen la misma denominación (pesos cubanos), ambas sirven para comprar bienes y servicios, y en teoría pueden convertirse la una en la otra. Sin embargo, su origen y su proceso de creación son completamente diferentes.

 

El dinero existe antes de imprimirse 

Aquí reside el error conceptual más común en el debate público sobre la ampliación del cono monetario . La mayoría de las personas asume que el dinero lo crea el banco central fabricando billetes. Esta imagen, la de una imprenta que produce pesos, está profundamente arraigada en el imaginario colectivo, tanto en Cuba como en el mundo, pero no refleja cómo funciona realmente el sistema monetario moderno. 

En Cuba, como en cualquier economía con un sistema monetario de reserva fraccionaria, la mayor parte del dinero en circulación no nace en una imprenta, sino como una anotación contable en los registros de los bancos. Este proceso involucra a tres actores principales:

* El Banco Central de Cuba (BCC), que regula la emisión y supervisa el sistema financiero.

* El Ministerio de Finanzas y Precios (MFP), que gestiona el presupuesto del Estado y puede colocar deuda soberana.

* Los bancos comerciales, que otorgan créditos a empresas, instituciones y personas naturales.

Canal 1: El crédito bancario

Cuando usted acude a un banco a solicitar un crédito y este se lo aprueba, el banco no le entrega billetes de una bóveda donde los tenía guardados. Lo que ocurre es más sencillo y a la vez más sorprendente: el banco crea dos anotaciones contables simultáneas. En el lado del activo registra un reclamo sobre usted, la deuda que usted ha contraído. En el lado del pasivo registra un saldo a su favor en una cuenta bancaria. En ese instante, dinero nuevo ha entrado en circulación, sin que nadie haya encendido una imprenta.

 

Canal 2: La venta de deuda soberana al BCC

El Ministerio de Finanzas y Precios puede también crear dinero nuevo cuando vende su deuda al BCC. En ese momento, el MFP recibe pesos a su disposición. Al emplearlos para realizar pagos a la economía, salarios de empleados estatales, contratos con empresas, pago de prestaciones monetarias, transfiere ese dinero a los bancos comerciales, que a su vez se lo acreditan a los beneficiarios en forma de saldo en cuenta bancaria. Una vez más: dinero nuevo en circulación, sin un solo billete fabricado.

 

Canal 3: La conversión de saldos en efectivo

Hasta aquí, todo el proceso de creación de dinero ha ocurrido de forma puramente digital. El tercer canal es el único que produce billetes físicos, pero, y esto es crucial, NO CREA DINERO NUEVO, sino que transforma dinero que ya existía. Cuando una persona decide retirar efectivo de su cuenta bancaria, lo que ocurre es una recomposición: el saldo bancario desaparece de los registros del banco y reaparece en forma de billetes y monedas en las manos del titular. La cantidad total de dinero no cambia; solo cambia su forma.

Todo el efectivo en circulación en manos de personas y empresas tuvo que existir previamente como un saldo en una cuenta bancaria. Los billetes no crean dinero; son la 'cara visible' de dinero que ya existía.

Funciones del dinero

¿Entonces qué problema genera la escasez de billetes?

Si el efectivo no crea dinero nuevo, ¿por qué hay colas interminables en los cajeros automáticos y las sucursales bancarias? La respuesta está en la brecha que puede abrirse entre la cantidad de dinero que existe en forma de saldos bancarios y la cantidad de billetes físicos disponibles para satisfacer la demanda de efectivo.

En condiciones normales, la mayoría de las transacciones se realizan mediante pagos electrónicos o transferencias bancarias, lo que reduce la necesidad de efectivo físico. Pero en Cuba, varios factores hacen que la demanda de dinero en papel sea excepcionalmente alta:

 

* La inflación: cuando los precios suben rápidamente, se necesitan billetes de mayor denominación para realizar las mismas transacciones que antes se hacían con menos efectivo.

* La informalidad económica: una parte significativa de las transacciones ocurre fuera del sistema bancario, lo que requiere efectivo físico, porque es el único medio de pago que garantiza la plena privacidad de las partes involucradas en la transacción.

* Las limitaciones de infraestructura tecnológica: el acceso a internet y a sistemas de pago electrónico no está igualmente distribuido en todo el territorio nacional, lo que obliga a muchas personas a depender del efectivo.

 

Cuando estos factores se combinan, el BCC puede encontrarse en una situación en la que circulan muchos más saldos bancarios de los que puede respaldar con billetes físicos. La solución lógica, y que está a disposición del BCC, es ampliar el cono monetario, es decir, introducir billetes de mayor denominación que permitan realizar las mismas transacciones con menos papel. Lejos de crear inflación, esta medida adapta el sistema de pagos a una inflación que ya existe.

 

¿El sector privado acapara arbitrariamente el efectivo?

Otro argumento que circula con frecuencia es que las empresas privadas o los cuentapropistas acaparan el efectivo, sustrayéndolo del sistema y agravando la escasez. Esta afirmación merece un análisis cuidadoso, porque aunque puede contener un grano de verdad en casos puntuales, como argumento general es incorrecto.

Para que cualquier agente económico, ya sea una empresa estatal, un negocio privado o una persona natural, acumule efectivo, primero tiene que haberlo obtenido mediante transacciones económicas. Los únicos mecanismos para ello son dos: vender bienes o servicios, o recibir un crédito bancario. No hay una tercera vía.

Cuando alguien vende mediante canales electrónicos o recibe un crédito, obtiene saldos en cuenta. Cuando vende en efectivo, obtiene billetes. En ambos casos, el dinero fue primero ganado: no apareció de la nada ni fue sustraído del sistema. La distribución del efectivo entre los distintos actores económicos es, en última instancia, un reflejo de su capacidad para generar ingresos o acceder al crédito.

Esto no significa que no existan distorsiones. Es posible que algunos agentes prefieran acumular efectivo por desconfianza en el sistema bancario, por operar en la economía informal, o como cobertura ante la inflación. Pero esas son consecuencias de problemas estructurales más profundos, la desconfianza en las instituciones, la informalidad, la inestabilidad monetaria, no causas de la escasez de billetes en sí misma.

Sector privado

Por Lic. Michel Carmona Segui

Especialista de la Dirección de Estudios Económicos del Banco Central de Cuba.

 

 https://www.facebook.com/

 

Compartir esta noticia: