Por: Roberto Menchaca García (numismático español)
El nombre de la misma proviene del tercer presidente de la República de Cuba, Mario García-Menocal y Deop (1866-1941), quien sirvió como tercer presidente de la república durante dos mandatos consecutivos (1913-1917 y 1917-1921).

Mario García-Menocal
Durante la campaña electoral de 1912 Menocal expresó la necesidad de reformar el caótico sistema monetario que entonces padecía la isla de Cuba. Cabe recordar que en aquel momento circulaban principalmente monedas españolas, francesas y norteamericanas con valores de cambio entre ellas, que fluctuaban de un día para otro.
Bajo su mandato presidencial se firmó la llamada Ley de Defensa Económica, el 29 de octubre de 1914, que fue considerada como la legislación más importante aprobada en Cuba desde la proclamación de la república en 1902. La norma contenía un anexo que disponía la creación de una moneda nacional. Estas primeras acuñaciones comenzaron en 1915 en la casa de la Moneda de Filadelfia y se prolongaron hasta el año siguiente.
Un Decreto Presidencial firmado por Menocal nombró a Eduardo Montoulieu de la Torre como Inspector Técnico encargado de supervisar las acuñaciones a realizar por la ceca norteamericana. Montoulieu tuvo la idea de separar las primeras seis monedas de cada denominación acuñadas en 1915 y en 1916 para confeccionar las correspondientes seis colecciones que serían obsequiadas a las más altas personalidades del país. El 19 de marzo de 1915 el secretario de Hacienda, Leopoldo Cancio, dio el visto bueno a dicha idea.

Eduardo Montoulieu
La primera colección estuvo compuesta por las primeras monedas acuñadas en 1915 y 1916, correspondientes a cada denominación. El lote, junto con la documentación acreditativa oficial le fue entregado al presidente Menocal por Montoulieu en 1916 y es el que hoy conocemos precisamente con el nombre de “Colección Menocal”. La colección estuvo integrada por 26 monedas fabricadas en oro (uno, dos, cuatro, cinco, diez y veinte pesos), plata (diez, veinte, cuarenta centavos y un peso) y cobre-níquel (uno, dos y cinco centavos), correspondientes a cada una de las series acuñadas en 1915 y 1916, respectivamente.

Certificado Oficial expedido el 20 de junio de 1916 por Montoulieu y el Superintendente del Departamento de Acuñaciones de la Ceca de Filadelfia Clark donde consta el día y la hora en que fueron acuñadas cada una de las 26 piezas que componen la Colección Menocal
Las piezas se alojaron en tres estuches de cuero recubierto de terciopelo morado confeccionados, a petición de Montoulieu, por la prestigiosa firma de joyería “Bailey Banks & Biddle”, ubicada entonces en el número 36 de “Chestnut street”, en Filadelfia. El denominado “estuche número 1” contiene ocho monedas que incluyen todas las piezas labradas en 1916 en cobre-níquel (uno, dos y cinco centavos) y plata (diez, veinte, cuarenta centavos y un peso) además de la moneda de cinco pesos de oro de 1916.
![Primer estuche de la Colección Menocal (Museo Numismático Nacional de Cuba)[1] Primer estuche de la Colección Menocal (Museo Numismático Nacional de Cuba)[1]](https://api.bc.gob.cu/v1/files?key=noticias%2Feditor%2F1786474003416-IMG-20260811-WA0009.webp)
Primer estuche de la Colección Menocal (Museo Numismático Nacional de Cuba)[1]
El “estuche número 2” contiene el resto de las monedas acuñadas en 1916 que quedó conformado por las piezas labradas en oro de las denominaciones de uno, dos, cuatro, diez y veinte pesos. Esta última es la moneda más importante de toda la colección y una de las piezas más raras dentro de la numismática cubana. Como la certificación oficial indica, este valor facial no fue acuñado en 1916 para la circulación. En su lugar solo se produjeron diez piezas como “muestras” para ser obsequiada, si bien el número de piezas localizadas actualmente no supera los cinco o seis ejemplares. La moneda de veinte pesos de 1916 incluida en la Colección Menocal es la única en su tipo que existe en Cuba. Las otras piezas conocidas forman parte de colecciones privadas localizadas fuera de la isla.

Segundo estuche de la Colección Menocal (Museo Numismático Nacional de Cuba)
El tercer estuche es el que más monedas contiene ya que alberga la totalidad de los trece tipos acuñados en 1915. Pese a la notación seguida en la documentación acreditativa que acompaña las piezas, este estuche número 3 es cronológicamente el que alberga las piezas que fueron producidas en primer lugar. Esta circunstancia se explicaría por el hecho de que este lote debió ser recompuesto con posterioridad. En el archivo personal de Montoulieu consta que con fecha 28 de marzo de 1915 este le envió las primeras piezas de plata acuñadas en 1915 en cada denominación al presidente Menocal. Sin embargo, en ese momento no había comenzado aún la acuñación de la mayoría de las denominaciones a fabricar en oro. Montoulieu debió ordenar con posterioridad un estuche que incluyese la totalidad de la emisión de 1915. Entre las piezas que componen este tercer estuche sobresale la de diez centavos de 1915 que fue la primera moneda cubana acuñada de forma oficial. La moneda en cuestión fue producida el 9 de marzo de 1915, a las 14:17 horas, en una ceremonia a la que asistieron las más altas personalidades de la ceca norteamericana, el propio Eduardo Montoulieu y el Grabador-jefe de la institución, Charles E. Barber. A este último se debe el diseño de todas las monedas cubanas aquí reseñadas.

Tercer estuche de la Colección Menocal (Museo Numismático Nacional de Cuba)
Si bien no forma parte de aquellas primeras monedas producidas en Filadelfia, se exhibe junto a la Colección Menocal una moneda-patrón de veinte pesos acuñada en 1915, que también le habría sido entregada a Menocal por Montoulieu. Un reducido número de estas piezas había sido producido en un taller habanero a petición de Montoulieu con anterioridad al inicio de las acuñaciones en Filadelfia. Montoulieu opinaba que los troqueles para la acuñación de las piezas cubanas debían ser confeccionados en el taller que Vicente Santos Verdú tenía en La Habana. El diseño no fue aprobado por el Grabador-jefe de la ceca norteamericana, quien procedió a realizar unos nuevos que serían los finalmente utilizados en las monedas que se acuñaron.

Moneda-prueba de 1915 hecha en bronce
La colección Menocal se mantuvo en posesión del presidente hasta su muerte en 1941. En ese año pasa a ser custodiada por el Abogado Eugenio Sardiñas, quien es nombrado por los herederos como administrador de la herencia y bienes sucesorios del fallecido presidente. Tras el fallecimiento de la esposa del presidente Mariana Seva Rodríguez (1875-1942) un año después, la herencia pasa a los hijos de la pareja, Raúl (1891-1992),[2] Mario (1900-1973) y Georgina García-Menocal y Seva (1903-1997). Poco después de inaugurado el Banco Nacional de Cuba (27 de abril de 1950) se comienza a discutir un proyecto para la creación de un museo numismático en dicha institución destinado a albergar las colecciones monetarias nacionales. Es probable que ya antes de esa fecha se hubiesen producido contactos con los herederos de Menocal para que entregasen la colección al estado. Tal y como el propio Eugenio Sardiñas reconoció, Mario García-Menocal había recibido la colección en su carácter de presidente de la república y por ello esta debía ser considerada como una propiedad del estado cubano. Estas conversaciones condujeron a que en junio de 1950 Sardiñas, en nombre de los herederos de Menocal, ofreciese la colección al Banco Nacional de Cuba.

Fotografía de la esposa de Menocal, Mariana Seva Rodríguez, junto a sus hijos (de izquierda a derecha) Mario, Georgina y Raúl García-Menocal y Seva
El solemne acto de entrega de la Colección Menocal tuvo lugar el lunes 26 de junio de 1950 a las 10 de la mañana en las instalaciones del Banco Nacional y su primer presidente, Felipe Pazos Roque, fue el encargado de recibirla. Al acto asistió la plana mayor de la institución que incluía entre otros al consejero Joaquín Martínez Sáenz, quien tras el golpe de estado del General Fulgencio Batista en 1952, se convertiría en el segundo presidente del Banco Nacional. Es curioso que a la ceremonia no asistiese ningún miembro prominente del gobierno encabezado por Carlos Prío Socarrás, quien tan solo dos meses antes había inaugurado la institución.

Momento en que el presidente del Banco Nacional; Felipe Pazos (sentado, centro) firma el documento donde consta la recepción de los tres estuches que componen la Colección Menocal. E. Sardiñas aparece sentado a su izquierda
La Colección Menocal se mantuvo en las bóvedas del Banco Nacional durante veinticinco largos años hasta que a finales de diciembre de 1975 se inauguró el Museo Numismático Nacional en la Habana. A partir de esa fecha la colección se ha exhibido en las distintas dependencias que han albergado la institución hasta el momento actual.
¿Qué pasó con el resto de las colecciones reunidas por Montoulieu?
Montoulieu obsequió el segundo de los lotes al secretario de Hacienda Leopoldo Cancio. Tras la muerte de este en 1927, sus herederos vendieron las piezas por separado a varios coleccionistas privados. Según R. Pesant, es probable que el ejemplar de veinte pesos de 1916 que se incluía en este lote fuese el mismo que en su día adquirió el Rey Farouk en Estados Unidos a finales de la década de 1930. La moneda fue vendida en 1954 en la famosa subasta del Palacio del Cairo. La prensa cubana de la época señaló a un reputado comerciante e industrial (y también prominente numismático) habanero, Celestino Joaristi, como el comprador de todas las piezas cubanas que se subastaron en aquella ocasión.

Anverso y reverso de la moneda “prueba” de veinte pesos de 1916
El tercero de los lotes fue entregado por Montoulieu al entonces secretario de Obras Públicas José Ramón Villalón (1864-1938), quien era además un apasionado numismático. El lote consistió en treinta y seis piezas que incluyeron patrones labrados en oro y otros metales. Una de esas piezas era una moneda de oro de diez pesos de 1915 con el canto estriado en lugar de exhibir la leyenda “CON TODOS Y PARA TODOS”. Este lote podría ser considerado como el más valioso numismáticamente hablando. Lamentablemente, el conjunto fue dispersado y vendido por los herederos de Villalón en una subasta privada celebrada en La Habana en marzo de 1957.
Casi nada se sabe acerca del destino de las piezas que conformaron los otros lotes preparados por Montoulieu. Este último anotó en su diario que obsequió varias piezas a personalidades relevantes, como al expresidente norteamericano Theodore Roosevelt, quien había participado en la llamada Guerra Hispano-norteamericana que se libró en Cuba en 1898, y al General Leonard Wood, Gobernador Militar de la isla desde 1899 hasta 1902. Montoulieu también regaló algunas de las monedas a personalidades políticas cubanas que visitaron la ceca de Filadelfia durante el transcurso de las acuñaciones de 1915 y 1916.
NOTAS:
[1] Adviértase el error en la etiqueta del estuche número 1: la pieza de cinco pesos de 1916 es de oro y no de plata como allí reza.
[2] El hijo mayor del presidente Menocal se dedicó también a la carrera política llegando a ser alcalde de la Ciudad de la Habana entre 1940 y 1946.