El mazazo arancelario de Donald Trump sobre Europa y la hostilidad de su política exterior hacia su tradicional aliado deja sin embargo un año triunfal para el euro frente al dólar. La divisa comunitaria se ha apreciado frente al billete verde casi el 14% en su ejercicio más alcista desde 2017, a apenas una décimas de firmar el que sería mejor año desde 2003. El euro se ha revalorizado por méritos ajenos —ante las rebajas de tipos de la Fed y una debilidad del dólar precipitada por la desconfianza sembrada por Trump hacia los activos estadounidenses— y también por argumentos propios, ante la expectativa de crecimiento que despierta el estímulo fiscal lanzado por Alemania. La previsión casi unánime de los expertos es que el euro seguirá revalorizándose en 2026 hasta rebasar el umbral de los 1,20 dólares, terreno inexplorado desde 2021, con posibilidad de llegar a los 1,25. El euro va a cerrar el año en el nivel de los 1,178 dólares, frente a los 1,0354 dólares en que concluyó 2024, y después de marcar en septiembre un máximo en 1,1867 dólares.
Los argumentos a favor de un euro más fuerte se ven reforzados de cara a los próximos meses. Las políticas económicas desplegadas por Trump este año han puesto patas arriba el mercado de divisas, y de hecho el dólar que se ha depreciado no solo frente al euro sino frente al conjunto de divisas: la corona sueca se ha disparado más del 20% frente al dólar, mientras que el franco suizo se ha apreciado el 14,68%. La declaración de guerra comercial por parte de la Casa Blanca, un golpe severo para una economía eminentemente exportadora como la europea, fue también el inicio de una nueva fase de desconfianza de los inversores hacia los activos denominados en dólares. El mercado captó la aspiración de Trump de un dólar más débil y el riesgo de una economía estadounidense con más inflación y desequilibrios fiscales aún más profundos, con más déficit público y más deuda.