Historias de vida 4 min lectura Por Redacción Banco Central de Cuba Fuente: Banco Central de Cuba

Delmis Rosa Téllez: «El Banco lo llevo en la sangre.»

Cedemos la palabra a algunos de los protagonistas de estas tres décadas de historia de BANMET, a propósito del próximo aniversario de la institución.

Delmis Rosa Téllez: «El Banco lo llevo en la sangre.»

De joven redactora de títulos de propiedad en el Banco Popular de Ahorro (BPA) durante la década del 80 del pasado siglo -con apenas 19 años- a Directora de una sucursal de BANMET en la Villa Panamericana: así de amplio se nos presenta el salto profesional de Delmis Rosa Téllez en su recorrido de 41 años dentro del Sistema Bancario y Financiero de la Isla, de los cuales exactamente veinte los ha consagrado a Metropolitano.

A dicha sucursal de La Habana del Este arribó justo en 2006, cuando dejara de funcionar como dependencia del Banco de Crédito y Comercio (BANDEC) para integrarse a la red de oficinas de BANMET.

Por el camino, los inevitables aprendizajes, retos constantes, vínculos estrechos con una actividad y un grupo laboral que reconoce como a su familia, a la cual, a las puertas de un hipotético retiro, nos confiesa no sabría cómo renunciar.

En nuestra pesquisa de trabajadores de extendida trayectoria y significativos aportes a BANMET en el marco de su 30 Aniversario, la hoja de vida de Delmis Rosa nos vino como anillo al dedo.

La abordamos en otro momento determinante y lleno de retos en su propio espacio de trabajo, dada la afluencia elevada de público al lugar, resultado de sus condiciones favorables de electricidad y conexión en medio de la difícil coyuntura energética actual, además de una labor de recuperación intensiva del local afectado por problemas estructurales en las redes hidráulicas, que llegó a feliz conclusión gracias a su gestión y el apoyo incondicional de su colectivo.

Aún inmersa en esas nuevas batallas por mantener su centro laboral abierto y cumplir su cometido de cara a los clientes, Delmis no dudó en compartirnos parte de su historia.

 LOS INICIOS

«Cuando llegué a Metropolitano, venía de una sucursal de BPA, la 306, en Ayesterán y 19 de mayo, considerada entonces de las de más volumen de operaciones en la ciudad y una por las cuales inició con fuerza la automatización del sistema en los años 90.»

«Yo recuerdo cuando empecé que había un director y un administrador. La estructura administrativa del banco era diferente a la que tenemos ahora y ese director un día me sentó y me dijo que si quería continuar dependía de mí, de mi comportamiento, de mi trabajo, de mi responsabilidad. Esas palabras las interioricé y las he llevado conmigo toda mi vida.»

«Empecé haciendo títulos de propiedad, como mecanógrafa, en un momento que no había computadoras ni nada. Fue cuando el banco asumió esas funciones tras emitirse la Ley General de la Vivienda. Me fui interesando en aprender, porque hay quien no se interesa por saber nada nuevo, pero yo sí tenía esa inquietud constante al ser joven y querer avanzar. Así fui cambiando de plaza, superándome y hasta el día de hoy.»

El BANCO... LA SOCIEDAD... LA VIDA

«Es que somos un pilar importante. Todo lo que se hace en el país al final repercute en el banco, porque todo el mundo tiene un sistema económico, un sistema de finanzas, un sistema de pagos, de tributos...»

«Le he dedicado mi vida, porque me fui enamorando de cada función y detalle de la actividad bancaria; también de su seriedad. El banco es una institución seria, que exige una formación elevada del trabajador para poder ofrecer seguridad, confianza a esa persona que viene a extraer o transferir dinero y es muy importante nuestra imagen, porque desde ella se deben transmitir valores: seriedad, respeto, honestidad, integridad...»

LA FAMILIA BANCARIA

«En todas las etapas de mi vida he sido testigo de muchos procesos y transiciones del banco. Cuando llegué a Metropolitano, ya tenía 21 años de trabajo en BPA, donde llegué a ser gerente comercial.»

«Veinte años después pienso en el retiro con mucho dolor y sé que será muy duro cuando ya no esté en esta sucursal. Creo que no estaré físicamente, pero mi mente seguirá aquí: el banco siempre lo voy a tener en mi pensamiento y en mi corazón.»

«Empecé a los 19 años como bancaria, pero decidí jubilarme, porque la vida te impone otras tareas. Es muy difícil dejar atrás a mi familia laboral, porque realmente uno crea aquí una familia, aparte de la familia consanguínea.»

«Me siento satisfecha por todas las amistades que descubrí, mis compañeros de trabajo, tanto de BPA como los de BANMET, con los cuales sigo en contacto y tenemos un cariño que crece y siempre lo llevas muy arraigado.»

 EL SALDO FINAL

«No he traicionado nunca; siempre he sido fiel al banco. Nací, crecí y sé que mis últimos años laborales van a ser aquí en el banco. Si un día tuviera que reincorporarme y me sintiera capaz todavía de hacerlo, no lo pesaría dos veces ni buscaría otro camino, porque el banco lo llevo en la sangre.»

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