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José M. Del Puerto / Invertia - martes 14 de agosto de 2018 

La crisis de Turquía trae más pena que gloria a la cotización del que se supone valor refugio por antonomasia. El oro sigue sin ganar el brillo que la fragilidad de los mercados le ha aportado en otros episodios de incertidumbre.

José M. Del Puerto

La remontada de precios no llega. Pero no solo eso, sino que la caída de cotización persiste para unos lingotes que por primera vez en 15 meses han llegado a valer menos de 1.200 dólares por onza. Si nada lo remedia, este agosto será el sexto mes consecutivo en el que el escaso metal cerrará con recortes a pesar de que un clima de tensión como el que actualmente se vive con Turquía se le presupone favorable para su evolución.

El descenso por debajo de los 1.200 dólares por onza, más que una alarma técnica, es un síntoma de falta de apetito inversor por el metal en el actual escenario de mercados. Hacía más de un año que ningún retroceso había perforado esta cota de soporte psicológico que sí ha llegado a perderse en los cruces más bajistas de este lunes. Aunque se han visto 1.194,88 dólares, al término de la sesión se ha logrado recuperar esta cota clave.

Desde enero, el desplome acumulado sobrepasa ya el 11%. Más de 200 dólares por onza de caída en términos de valor total. Para Aitor Méndez, de IG Markets, la respuesta está en que la búsqueda de refugio se ha movido hacia el dólar estadounidense, el yen japonés y la deuda soberana de economías sólidas. “Al estar los contratos de futuros normalmente nominados en dólares, la escalada del ‘billete verde’ hasta máximos de más de un año, penaliza también la cotización del metal precioso”. Una circunstancia que se aprecia también en otras materias primas, señala.

El valor refugio por antonomasia “ni siquiera logra atraer la atención de los inversores en un momento en el que la aversión al riesgo es el sentir dominante en el mercado con ventas masivas en los mercados de acciones y en las divisas de todo el mundo”, sentencia el experto.

Los analistas de Bankinter apuntan que estos máximos del dólar contra el euro “probablemente se mantengan” en las próximas sesiones. Los dos pilares que aguantarán esta tendencia serán unos datos de consumo “fuertes” y la búsqueda de refugio frente a la lira turca y al yuan, según explican. Con estos argumentos, ven probable que el ‘billete verde’ llegue a escalar hasta los 1,133 euros a lo largo de esta semana.

Desde WisdomTree, su director de análisis Nitesh Shah, apunta dos factores más que explican la falta de reacción del oro. Uno de corte más genérico y que recuerda también a la falta de entusiasmo del mercado con el metal en las recientes crisis políticas de España y, sobre todo, de Italia. Otro, más específico de la economía turca y factor clave en el miedo a que esta vez la preciada materia prima pudiera convertirse en una ratonera.

El experto señala que, si bien es cierto que “Turquía está pasando por una crisis económica, el oro no siempre reacciona rápidamente en momentos de estrés”. Así recueda lo que ocurrió en la crisis de argentina de diciembre de 2001, cuando se implantó el corralito y además se incumplieron pagos de deuda soberana. En aquel turbulento diciembre, el oro solo subió 1%, recuerda Shah, pero las ramificaciones de la crisis de Buenos Aires resultaron en una subida del 15% para el oro a lo largo del primer semestre de 2002.

La lentitud en la reacción de los inversores es una de las circunstancias que el director de Degussa España, Tomás Epeldegui, señalaba recientemente al explicar que, aunque “tenemos que tener paraguas antes de que empiece a llover, especialmente en España somos de no comprarlos hasta que estamos calados”. En alusión a la velocidad de flujos de inversión hacia activos refugio en los últimos episodios de tensionamiento en los mercados.

No obstante, Epeldegui insiste en apuntar que estas “continuas señales de advertencia” y la “complacencia que sigue dominando los mercados” suponen “ventanas y oportunidades excepcionales para cubrir carteras”. Unas recientes previsiones del ICBC apuntan a que el oro recuperará los 1.300 dólares por onza antes de que acabe el año, lo que supondría un amplio margen de revalorización, máxime en un contexto en el que la renta variable europea coquetea o se adentra en pérdidas anuales cuando estaba señalado como el activo favorito de muchas casas de inversión.

Además, desde la firma de inversión estadounidense apuntan que “el Banco Central de Turquía es un gran comprador de oro” y que para defender la lira se podría proceder a la venta de lingotes. Una posibilidad que previene a muchos inversores de lanzarse a la toma de posiciones en un refugio que podría pasar a convertirse en trinchera de defensa por parte del país otomano. Además, comenta, que “los bancos comerciales pueden usar oro para cumplir con los requisitos de reserva con el banco central”, lo que en 2017 dio lugar a las compras más abultadas de oro físico del mundo solo por detrás de Rusia.