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Noticias Bancarias - 13 agosto, 2018 

Donald Trump, ha autorizado una subida de los aranceles aplicados a las importaciones de acero y aluminio procedentes de Turquía, que alcanzarán el 50% y el 20% respectivamente, duplicando así su actual importe, como respuesta al desplome de la moneda turca. La lira responde agudizando las caídas y ya cae un 17% hasta los 0,154 dólares. “Nuestras relaciones con Turquía no son buenas en este momento”, ha reconocido el presidente estadounidense.

Una delegación turca enviada a Washington regresó a la capital otomana con las manos vacías tras el encuentro de alto nivel mantenido con las autoridades estadounidenses con el objetivo de rebajar la tensión que ha caracterizado las relaciones bilaterales durante los últimos años y que ha culminado con la imposición de sanciones de Washington a Ankara.

Las relaciones entre ambos países se enturbiaron a raíz del caso de Fetulá Gulen, clérigo turco exiliado en EEUU desde los 90 al que el Gobierno de Erdogan acusa del fallido golpe de Estado de 2016. Turquía pide su extradición y Washington aún no ha respondido.

En el último episodio, la Justicia turca rechazó la semana pasada un recurso del pastor estadounidense Andrew Brunson, acusado de espionaje y terrorismo por sus supuestos vínculos con Gulen, para ser liberado mientras continúa el juicio celebrado en su contra.

En respuesta, el Departamento del Tesoro sancionó a los ministros de Justicia e Interior turcos, Abdulhamit Gul y Suleyman Soylu, respectivamente. La nación euroasiática, por su parte, ha amenazado con “una respuesta equivalente”.

La lira turca ha llegado a caer este viernes más de un 18% en su cotización frente al dólar, alcanzando así un peor cruce de 6,5 liras por cada ‘billete verde’, ante la falta de resultados en las recientes conversaciones entre Ankara y Washington.

A este respecto, Bart Hordijk, analista de Monex Europe, señala que el fracaso de la visita turca a Washington y la aparente incapacidad o falta de voluntad del banco central otomano de apoyar a su moneda “han sido demasiado para la lira turca”, que cae a tal velocidad que “lo primero que se me ocurre es un paracaídas que evite que se estrelle contra el suelo”.

Estos días Goldman Sachs ha publicado, esta semana, un demoledor informe en el que indicaban que la economía y el sistema financiero estaría al borde del colapso si el cruce de las monedas superaba siete liras por cada dólar.

Se ha filtrado la preocupación del BCE por los bancos europeos expuestos al país otomano. Los expertos temen que los bancos turcos sufran problemas para afrontar la deuda en dólares con entidades extranjeras. El 40% de la deuda del sistema está en billetes verdes.

La caída de la lira solo hace que agravar el problema, pese a que el Gobierno de Erdogan pregonan que el balance de los bancos es sólido y no sufrirán problemas de liquidez.

El presidente de Turquía, el islamista Recep Tayyip Erdogan, ha vuelto a hacer un llamamiento hoy a los ciudadanos para que cambien sus euros y dólares a liras para frenar la fuerte depreciación de la moneda turca, que en lo que va de año se ha hundido más de un 40%.