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Invertia - miércoles 8 de agosto de 2018

A pesar de las advertencias en los últimos meses sobre el aumento del crédito al consumo en países como España, el Banco Central Europeo (BCE) asegura en su último boletín económico que el auge del consumo no está impulsado por un abaratamiento de este tipo de préstamos.

A principios de julio era el propio BCE el que advertía a España sobre el rápido incremento de los créditos al consumo en el país, donde crecieron a un ritmo del 14,7% en mayo frente al 7,2% de la media europea. De hecho, este tipo de préstamos casi triplican el crecimiento que registran otros países como Alemania (+5,3%). Las advertencias, que también han llegado desde el Banco de España, se centran en que el crédito al consumo es algo más problemático al tener menos garantías de devolución de los pagos.

Otros países como Italia o Francia también crecen por encima de la media europea. Y en este contexto, el Banco Central Europeo (BCE) matiza ahora su discurso para asegurar que el consumo privado en la zona euro tiene potencial para crecer, "lo que probablemente impulse la expansión económica incluso a pesar de que se multipliquen los vientos en contra".

El documento del organismo refleja cómo la expansión de la zona euro se ha desacelerado en los últimos dos trimestres, haciendo temer que el destacado crecimiento del bloque, ahora en su sexto año consecutivo, pueda llegar a un final prematuro. Pero el BCE siempre ha argumentado que la desaceleración se debe casi en su totalidad a factores externos y que la demanda interna sigue siendo fuerte y la creación de empleos parece mantenerse.

"El consumo privado ha sido el principal motor de la reciente expansión económica, pero aún hay margen para un mayor crecimiento", dijo el BCE. "A medida que los mercados laborales sigan mejorando, la confianza del consumidor debería seguir siendo elevada y el consumo privado debería aumentar aún más".

La desaceleración llega en un momento particularmente delicado para el BCE, cuando está valorando la suspensión de sus estímulos. En concreto, prevé poner fin a su programa de compra de bonos de 2,6 billones de euros a finales de año, con la esperanza de que la recuperación económica sea lo suficientemente fuerte como para continuar con un apoyo más modesto del banco central.

El empleo en la zona euro, con más de 107 millones de ocupados, está en niveles récord, pero el paro en el 8,3% sigue estando aún punto porcentual por encima del nivel previo a la crisis de la zona euro. En su boletín, el BCE argumentó que la recuperación del consumo privado hasta ahora ha sido débil, sobre todo para las familias de menores ingresos, cuyos niveles de consumo aún no se han recuperado a su nivel previo a la crisis. "Las pérdidas de la crisis financiera no se han recuperado en todas partes", dijo el BCE. "El consumo privado en Alemania y Francia es alrededor de un 10% más alto que antes (de la recesión) pero, por el contrario, el consumo en Italia y España aún no se ha recuperado por completo".

Defendiendo su política monetaria frente a las críticas de que los bajos tipos inflaban las burbujas, el BCE añadió que el leve aumento en el crecimiento del crédito no indica que el auge del consumo esté impulsado por el crédito barato. "Hay pocas evidencias de que los bajos tipos de interés hayan llevado a incrementos generalizados en el endeudamiento de los hogares, lo que respalda la opinión de que la expansión económica general es sostenible", agregó.