Martín Mora Lleonart 2019-03-20 37


20 de marzo 2019

En 21 Estados miembros de la OCDE, la perspectiva de encontrarse desasistidos ante la enfermedad y la vejez es el principal temor de las grandes mayorías, revela una encuesta que abarcó a 21 países.

Ansiedad social, plaga de los países más ricos

En las economías más ricas del mundo, la gente sufre de ansiedad en torno a su protección social y económica y tiene poca fe en que sus gobiernos puedan lidiar con esos riesgos.

Una encuesta que involucró a 22.000 personas de 21 países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) evidenció que enfermarse y no poder arreglárselas por sí mismos son los temores inmediatos más extendidos en las economías avanzadas.

Mantener un nivel de vida digno en la vejez es la preocupación más común a largo plazo. La mayoría duda que pueda obtener acceso fácilmente a los beneficios sociales en caso de necesidad.

Imagen de la terraza de un restaurante en el centro de Madrid, España, 30 de Julio de 2015.

Según el secretario general de la OCDE, Angel Gurría, se trata de una "señal de alarma" para los tecnólogos políticos, dado que dichos países "tienen uno de los sistemas más avanzados y generosos de protección social del mundo" al destinar en promedio más del 20 % del PIB al sector social.

"Demasiada gente siente que no puede contar por completo con sus gobiernos cuando necesita ayuda. Entender los factores detrás de esta percepción y por qué la gente se siente en una lucha es esencial para hacer más eficaz la protección social", manifestó.

En cada uno de los países involucrados en el estudio –excepto Canadá, Dinamarca, Noruega y los Países Bajos–, la mayor parte de los encuestados creen que el gobierno pasa por alto sus expectativas a la hora de diseñar la política social. En países como Grecia, Israel, Lituania, Portugal y Eslovenia, esta proporción llega a dos tercios.

La percepción con respecto a la justicia distributiva es alarmante: más de la mitad de los encuestados están descontentos con lo que obtienen a cambio de los impuestos pagados, y en Chile, Grecia, Israel y México forman dos tercios o más.

La mayoría de las personas están dispuestas a pagar un 2 % adicional de sus ingresos para mejorar los servicios de sanidad y las pensiones.

En la totalidad de los países, más de la mitad de los encuestados consideran que el gobierno debe deducir más impuestos de los ricos para apoyar a los pobres. En Grecia, Alemania, Portugal y Eslovenia, esa postura recibe apoyos del 75 % o más.