Ascanio Alvares
2019-11-15
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Una tarde maravillosa pasamos compartiendo con los infantes de la casa de niños sin amparo filial en el municipio Las Tunas; allí se desbordó la alegría y entre risas y juegos pasó el tiempo sin darnos cuenta, y el percibir las caritas llenas de felicidad y gratitud, tocó el corazón de todos, hasta las lágrimas.
Cuando se trata de dar felicidad a estos pequeños, se recibe la colaboración de muchas personas, de los trabajadores bancarios cuya contribución permitió realizar la actividad, los trabajadores de la UNAICC que nos ofrecieron el local con amor y que decir de Jorge Leandro Pérez Velázquez, el Payaso Patatín que amenizó todo el encuentro.
Acciones como estas sensibles y humanas, son las que nos hacen ser mejores personas, ¡así somos los trabajadores bancarios!, que siempre tendremos presentes la máxima de José Martí: “Para los niños trabajamos porque los niños son los que saben querer, porque los niños son la esperanza del mundo.”

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