Miguel Herrera 2018-02-23 583


En la mañana de hoy los trabajadores del Cibe se reunieron en un matutino para rememorar la efeméride del 24 de Febrero de 1895 o Grito de Baire. Cuando José Martí, como máximo representante del Partido Revolucionario cubano, se apoyó en las figuras cimeras de la gesta anterior y logró vertebrar un movimiento que respondió a sus órdenes sin vacilaciones y al grito de ¡Ïndependencia o Muerte!” reiniciaron la lucha en Baire, pequeño pueblo de Jiguaní.

La Secretaria General de la Sección Sindical leyó esta bonita reseña que esboza esta importante fecha histórica.

Nuestro 24 de febrero
Por Alina Martínez Triay

El verdadero y legítimo 24 de febrero es para los cubanos aquel de 1895 en que los patriotas conducidos por un Partido concebido para hacer la revolución, reanudaron la batalla inconclusa por conquistar su independencia de la metrópoli española.

Lo protagonizaron luchadores jóvenes y viejos, expertos o bisoños, blancos, negros mulatos, humildes… una aguerrida y desinteresada tropa cuya única paga era la satisfacción de ponerse al servicio del ideal emancipador; una hornada rebelde dispuesta a los mayores sacrificios, sin temor a enfrentarse al poderoso ejército colonial, orgullosa de poder desempolvar los fusiles y afilar sus machetes para emprender nuevas y demoledoras cargas contra el enemigo.

El 24 de febrero nació de la genialidad de un Apóstol que fue capaz de avizorar otro peligro, porque había vivido en el monstruo y le conocía las entrañas. Por eso levantó a los cubanos todos contra dos adversarios, porque había que vencer a España y erguirse como un David para lanzar la honda contra el gigante.

Para ello convocó a una guerra que debía ser “breve como el rayo” ya que, de prolongarse, podría darle el pretexto a la poderosa nación del Norte para inmiscuirse en ella y realizar su viejo sueño de apoderarse de la Mayor de las Antillas. Porque “una vez en Cuba los Estados Unidos, ¿quién los saca de ella?” se preguntó Martí convencido de los riesgos de las apetencias imperiales y de lanecesidad de cerrarle con la independencia de la Isla, el paso de siete leguas por tierras americanas.

Nuestro 24 de febrero quedó inconcluso, como la clarinada de Céspedes en la finca Demajagua, pero encontró continuadores, que otro 24 de febrero, de 1958, honraron a la fecha con la creación de la Radio Rebelde, emisora fundada en plena Sierra Maestra por el Comandante Ernesto Che Guevara, la voz de una Revolución martiana, fidelista, cubana, la voz de la verdad, de la victoria.

Ese es y será el legítimo 24 de febrero, el de Martí, el de los verdaderos patriotas cubanos, el del Ejército Rebelde, relevo victorioso del Ejército Libertador, el de la soberanía, el que se inscribió en la historia de esta tierra para siempre porque encarnó la voluntad de todo el pueblo de ser independientes.